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Archivos del mes November, 2007

La veteranía también tiene incentivos económicos

Hace ya algún tiempo escribí una serie de post sobre la figura de los trabajadores cercanos a la jubilación y sus posibilidades de seguir aportando a la empresa. El primero de ellos, titulado, El valor de la veteranía y el contrato de relevo abordaba precisamente una vieja fórmula que permite planificar el futuro de la pyme al tiempo que se siguen aprovechando los conocimientos de los empleados más experimentado. En segundo abordaba un tema de actualidad los últimos días con el siguiente encabezado Jubilación: ¿próxima parada en los 67 años? Pues parece que me quedé corto en mis previsiones. La nueva Ley de Medidas en Materia de Seguridad Social aprobada por el parlamento el pasado 22 de noviembre y que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2008 va más allá.

Entre las principales medidas del texto se encuentran una serie de incentivos para quienes deseen alargar su vida laboral más allá de los 65 años. En concreto, las pensiones de estos trabajadores crecerán un 2% por cada año cotizado a partir de la edad de jubilación y el 3% si han cotizado durante más de 40 años. En cualquier caso, sólo se podrá alcanzar una mejora máxima del 15%. Y lo mejor de todo es que en un principio será el propio Gobierno quien se haga cargo del coste que para la empresa pueda suponer este aumento.

La otra gran reforma que puede afectar a empresarios y autónomos es el aumento del periodo mínimo de cotización para acceder a la pensión hasta los 15 años frente a los 12,5 años. Además, se endurece el acceso a la jubilación parcial y se fija este derecho para los trabajadores mutualistas de 60 años y para todos los trabajadores mayores de 61 años.

Al margen de los beneficios para todo el sistema de la Seguridad Social, los pequeños y medianos empresarios y trabajadores autónomos también salen ganando con esta medida. Es un hecho que gran parte de estos trabajadores siguen vinculados a la empresa a partir de los 65 años en algunos casos por necesidad y en otros por ‘gusto’. Esto es especialmente cierto en el caso de los autónomos, que suponen el 66% del total de personas que siguen activas más allá de la edad de jubilación. Con la nueva ley los empresarios podrán por fin obtener un incentivo para seguir ligados a la empresa y, por ejemplo, llevar a cabo de forma pausada el traspaso del negocio o el relevo generación en el caso de las empresas familiares.

Además, con la nueva ley las pyme también podrán ahorrarse las cotizaciones de los trabajadores que prolonguen su vida laboral más allá de los 65 años. Así, no tendrán por qué pensar en deshacerse de sus empleados más veteranos para sustituirlos por los más jóvenes y podrán así aprovechar su amplia experiencia.

¿Nueva rebaja del Impuesto de Sociedades?

Aunque todavía es demasiado pronto para saber cuáles serán los principales movimientos del Ejecutivo en materia fiscal durante la siguiente legislatura, las pyme pueden tener, por lo menos, algo de esperanza sobre una posible reducción del Impuesto de Sociedades. Así lo manifestó el ministro de Economía, Pedro Solves, durante su intervención en la inauguración de una jornada conmemorativa del 25 aniversario del Instituto de Crédito Exterior.

Pese a que el Gobiernno ya rebajó el Impuesto de Sociedades en la actual legislatura del 20% al 25% para las pyme y del 35% al 30% para las grandes empresas, Solves no descartó nuevos retoques a la baja “si hay margen de maniobra”. Pese a todo, el mandatario también  quiso cubrirse las espaldas y explicó que toda rebaja de impuestos debe tener en cuenta qué parte del ingreso es cíclico, es decir, consecuencia de la coyuntura económica, y que parte es estructural. Una vez aclarado este punto remarcó que no tendría sentido valerse de la buena situación económica para rebajar los impuestos sabiendo que en cuanto la situación empeorase también lo haría la recaudación. En su opinión esto no sería más que “pan para hoy y hambre para mañana”.

Pero Solves no ha sido el único en mostrarse proclive a un recorte fiscal. El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, también ha apoyado esta posibilidad. En su opinión, la presión fiscal “debería evolucionar a la baja”. No en vano, España es el país de la OCDE donde más ha aumentado este dato en los dos últimos años.

Incluso desde la oposición verían con buenos ojos un descenso de la carga impositiva a empresas y particulares. De hecho, una nueva reforma fiscal se encuentra entre los puntos fuertes del programa electoral del PP. Así, el partido que preside Mariano Rajoy ha prometido que si accede al poder volverá a rebajar el Impuesto de Sociedades al 20% para las pyme y al 25% para las grandes empresas.

Evidentemente, todavía es pronto para pronosticar qué puede ocurrir. En un año marcado por las elecciones generales, cualquier promesa puede quedarse sólo en eso, una declaración de intenciones para ganar votos (no sería la primera vez). Lo único claro es las pyme españolas no verían con malos ojos nuevas rebajas del Impuesto de Sociedades que adecue su carga impositiva a la de sus compañeros comunitarios.

Todavía más sobre el Plan General Contable

Por fin. Después de largos meses de espera las pyme y el resto de empresas que operan en España ya pueden acceder al texto definitivo que marcará el devenir de sus cuentas a partir de 2008. Sin embargo, y según desvela un estudio realizado por KPMG, apenas el 29 por ciento de los empresarios tiene alguna idea concreta de cómo es el nuevo Plan General Contable (PGC) y tan solo el 25 por ciento asegura saber lo suficiente como para manejarse en esta maraña de números y activos.

Aunque la contabilidad es un elemento básico para cualquier pyme, son muy pocas la que verdaderamente le sacan todo el partido posible. Muchas veces las empresas no cuentan con personal especializado o con las mejores herramientas para su manejo como puedan ser programas informáticos. El nuevo y, sobre todo controvertido, PGC no hace sino sembrar todavía más confusión en un apartado suficientemente complicado para la mayoría de compañías. La adaptación de España a las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) no termina de convencer a una parte del sector y así desde el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España su presidente, Rafael Cámara, asegura que el nuevo PGC reducirá la competitividad de las empresas españolas frente a las europeas, además de alejarlo todavía más de las NIC, ya que “poco puede converger una norma cuyo desarrollo sólo supone un 10% de las 2.500 páginas de texto que ocupan las normas internacionales que se querían trasponer”.

Pero no todo tiene por qué ser negativo. Por primera vez, las pyme disponen de su propio PGC, aunque también pueden acogerse al general si así lo desean. Las ventajas de su plan específico radican, principalmente, en la simplificación de sus obligaciones contables. La nueva ley identifica una serie de operaciones realizadas con carácter general por las pyme y simplifica los criterios de registro, valoración e información que deben incluirse en la memoria.

En cuanto a cambios más concretos, en los instrumentos financieros se elimina el criterio de valoración de activos en leasing desde el punto de vista del arrendatario al tiempo que desaparece la obligación de confeccionar el estado de ingresos y gastos reconocidos. Aunque conserva la misma estructura que el vigente PGC, el nuevo incluye algunos documentos como el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo. Además, las operaciones se contabilizarán en función de su realidad económica, no sólo de su forma jurídica y en el los criterios de valoración se incorporarán el valor razonable y el coste armonizado. Se trata así de acercar las operaciones al día a día de la empresa.

Todavía se desconoce cuál será el coste económico que tendrán que soportar las pyme por este nuevo cambio. Desde el Gobierno aseguran que será prácticamente nulo, aunque un estudio realizado en Lérida indica que tendrá una incidencia de 3.000 euros en las empresas de la región.

Consciente de las dificultades que plantea el nuevo PGC, a continuación dejo algunas páginas web con recursos interesantes al respecto, aunque también ampliaré información en posteriores posts.

La página www.plangeneralcontable.com ofrece una variada información acerca del nuevo plan dividida en secciones. Las cuentas del nuevo PGC se pueden encontrar en www.pgc-2008.com, mientras que en el foro especializado www.contabilidad.tk/node/1078 uno de los usuarios ofrece los 25 cambios más notables que se han producido.

A buenas horas…

El Economista publica hoy la siguiente noticia: El Consejo de MInistros prevé aprobar hoy en nuevo Plan General Contable. Aunque no deja de ser positivo que las pyme por fin puedan conocer las normas definitivas a las que deberán atener su contabilidad, también es cierto que este anuncio llega un poco tarde.

El retraso en la aprobación del plan, que debe servir para adaptar la normativa española a las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), va a suponer serios quebraderos de cabeza para el sector y las propias empresas. En principio, estaba previsto que el Plan General de Contabilidad y su reglamentación fuesen aprobados, como tarde a finales del mes pasado. Ahora, los gestores de las pyme apenas disponen de un mes y medio para entender los cambios que se han realizado y cómo va afectar a sus cuentas, ya que deberán empezarlos a aplicar a principios de año.

El ciclo vital de la pyme

En los primeros nueve meses del año se han constituido un total de 115.303 empresas, según un estudio de Informa D&B, un número ligeramente inferior al del mismo periodo de 2007. Sin embargo, pocas de ellas superarán el lustro de vida. De hecho, en ese mismo lapso temporal, también se han producido 14.676 disoluciones (un alarmante 38,78% más el año anterior). Como en cualquier ecosistema, para que unos vivan otros deben morir y esto es lo que pasa también en el mundo empresaria.

Evidentemente, existen momentos y poblaciones de más riesgo. En este sentido, las empresas no difieren tanto de los seres vivos, ya que es durante los primeros años de vida cuando más vulnerables son. En este sentido, se puede que las pyme (pues casi todas las compañías, quieran o no, comenzaron siendo pyme) son los ‘cachorros’ del mundo empresarial y por lo tanto la población con mayor riesgo. Los datos así lo demuestran. Según un informe de la Consejería de Empleo y Mujer de la Comunidad de Madrid en el que también ha participado la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid, el 50% de las empresas de nueva creación cesa su actividad durante los cuatro primeros años de vida.

Se trata de un dato alarmante para el que no siempre es fácil encontrar explicación. En los últimos años el Gobierno y las autoridades europeas han establecido todo tipo de iniciativas para agilizar los trámites a la hora de crear una empresa (12 días y apenas 600 euros en el mejor de los casos). Sin embargo, después no siempre prestan la debida atención a estos recién nacidos y se encuentran con que muchos desaparecen a edades demasiado tempranas.

Falta de preparación, tanto por parte del empresario como por parte del producto o idea que se quiere vender, un plan de negocios deficientes o no ser capaz de tomar decisiones rápidas para adaptarse al mercado son sólo algunas de las causas de mortalidad. Lo cierto es que en muchas ocasiones el factor financiero termina siendo determinante. El patrimonio personal sigue siendo la principal fuente de financiación y muchas veces el plan de negocios apenas contempla el periodo de adaptación lógico que necesita cualquier compañía, por lo que en cuanto surgen dos o tres problemas seguidos se agotan los fondos y hay que colgar el cartel de cerrado o incluso vender la empresa.

Estar siempre pendiente del mercado y orientarse mucho hacia el cliente en las primeras etapas son algunos de los consejos para los emprendedores noveles, junto con perder el miedo al fracaso y aprender de cada paso y decisión que se toma.

Una nueva piedra en el camino

El ya famoso ‘¿Por qué no te callas’ de su majestad el Rey Don Juan Carlos I al presidente de Venezuela, Hugo Chaves, ha llenado y seguirá llenando las portadas de los diarios españoles y latinoamericanos durante bastante tiempo. Sin entrar a valorar lo acertado o no de esas palabras y del posterior desplante de su majestad, lo cierto es que la Cumbre Hispanoamericana celebrada en Chile, acompañada de una reunión empresarial paralela, ha servido para evidenciar la mala reputación de las compañías nacionales en el continente sudamericano.

En un mundo dominado por una minoría de grandes empresas, lo último que necesitan las pyme españolas es perder otra de sus pocas ventajas competitivas en el ámbito internacional. Portugal es, por cercanía y geográfica y similitudes en el idioma, el primer objetivo en la expansión de cualquier pequeña y mediana empresa fuera del país. Francia también se encuentra entre los primeros puestos de esta lista, sobre todo por su condición de país vecino, mientras que el resto de miembros de la UE están quizás un poco lejos y demasiado ‘superpoblados’ de competencia para resultar apetecibles. Las pyme españolas no tienen en estos casos ninguna ventaja competitiva y es más difícil hacerse un hueco en el mercado.

Bien diferente es el caso de Sudamérica. Una larga historia de relaciones comerciales, el idioma e incluso ciertos aspectos culturales, hacen de la región el lugar idóneo para realizar negocios. Evidentemente, los costes de operar en el continente son mayores que los de acudir a los vecinos europeos. Sin embargo, también son mayores las perspectivas de futuro. Las pyme española cuentan con esa ventaja competitiva en Sudamérica pero en los últimos tiempos la imagen de las empresas en la región no ha hecho sino deteriorarse. Es necesario recuperar las buenas relaciones comerciales para que ‘hacer dinero’ no sea la única razón que pese para la implantación de empresas españolas en la región.

Las herramientas del marketing online

Actualmente Internet es, sin lugar a dudas, el medio de promoción que mayores y mejores oportunidades ofrece para cualquier tipo de empresa, especialmente si esta es una pyme. Con una inversión moderada es posible obtener un gran rendimiento de cada acción comercial y de promoción que se emprende. El problema en estos casos, al igual que en muchos otros relacionados con el mundo del marketing, radica en saber a ciencia cierta cuáles son los más rentables.

Recientemente la consultora internacional McKinsey ha publicado un estudio (es necesario estar registrado para acceder al texto en inglés) acerca del uso que las grandes compañías hacen de Internet en sus campañas de marketing. Marketing en la pyme  desgrana cuáles son los recursos que utilizan estas multinacionales y la efectividad de las mismas en comparación con los medios tradicionales en un post titulado ‘Marketing Online: herramientas básicas y su eficiencia.

Evidentemente, las diferencias en cuanto a objetivos, capacidad de inversión, recursos etc de una gran empresa y una pyme hace que no todas las acciones sean igual de útiles en caso de los pequeños inversores. Sin embargo, siempre está bien conocer las opciones que manejan estos ‘hermanos mayores’ e ir probando diferentes fórmulas para sacar partido a la Red.

Consejos para emprendedores noveles

En el anterior post abordamos a grandes rasgos el coste mínimo para crear una empresa y ahora vamos a tratar de dilucidar los pasos que un emprendedor debe seguir para poner en marcha su negocio.

Evidentemenete, antes de nada hay que contar con una idea y planificar cómo la vamos a hacer rentable. Es decir, antes de abrir una sociedad hay que elaorar un plan denegocio, definir el público objetivo y estudiar si realmente es factible aquello que planteamos. A continuación llega el momento de elegir la forma de constitución jurídica. En este punto hay que tener en cuenta que existen muchísimas opciones y tipos de sociedades, aunque generalmente las que mejor se adaptan a las necesidades de las pyme recién nacidas son las del empresario individual y las sociedades de responsabilidad limitada.

A continuación ha que acudir a la administración de hacienda para facilitar los datos correspondientes al domiclio fiscal, lograr la licenca de actividad o de apertura, así como los papeles y permisos legales que necesitemos en función del tipo de negocio que vayámos a desarrollar. Todavía antes de empezar a trabajar, con un plazo máximo de 10 antes, hay que pagar el impesto de actividades económicas.

Después se llevará a cabo la declaración censal de inicio de actividad a la administración pública y habrá que darse de alta en la seguridad social, generalmente bajo el régimen de trajadores autónomos. Del mismo modo, habrá que realizar los depósitos bancarios, la inscripción en el Registro Mercantil y en la Seguridad Social y la liquidación del impuesto por operaciones societarias.
A partir de entonces sólo habrá que comenzar el negocio y esperar contar con una pizca de suerte y, sobre todo, con un buen plan de negocios

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